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Mosquita muerta. Joaquín Bissner truena contra nuestro sitio

Hace apenas dos semanas, en este mismo espacio, escribía acerca de la libertad que da internet para desarrollar proyectos de crítica y de revisión en torno al cine, al tiempo que refería casos de directores y actores que nos han buscado para dar sus puntos de vista y presentar sus argumentos cuando sienten que nos hemos excedido. En septiembre, los editores de este sitio tuvimos un intercambio —ríspido en su inicio— con Julián Hernández, director de El cielo dividido, quien consideraba que nuestra reseña descalificaba su cinta. Nos bastó un breve diálogo para encontrar coincidencias en nuestra forma de ver las cosas, sin necesariamente tener que modificar lo expresado sobre su trabajo. Julián tampoco se atrevió a pedírnoslo.
El viernes 9 tuvimos un nuevo desencuentro, pero ahora con Joaquín Bissner, director de Mosquita muerta, quien en un correo electrónico, a propósito del texto que este servidor publicó el 29 de octubre, me expresó personalmente que el contenido le parecía agresivo y falto de sustento. Él mismo llamó mi atención sobre un párrafo que le parecía particularmente grosero:
Si la palabra no tuviera las graves implicaciones legales que de hecho posee, diría que el de Bissner es casi un plagio, así que me limitaré a decir que ha hecho una grosera copia de El otro lado de la cama (Emilio Martínez-Lázaro, 2002), cinta española estelarizada por Paz Vega, que combinaba una historia de infidelidad entre dos parejas de amigos, con números musicales y coreografías montadas a propósito de la misma trama.
Bissner me aclaró en su mensaje que si bien su película fue producida cinco años después, el guión es anterior al de Martínez-Lázaro y tiene pruebas de ello. Desgraciadamente, esta vez no tuvimos tanta fortuna como en el caso de Julián Hernández, pues el director de Mosquita muerta fue terminante: “Le pido atentamente se disculpe públicamente por su error, de lo contrario me veré en la forzosa necesidad de actuar conforme al caso”.
En el transcurso del viernes, Bissner y este servidor intercambiamos un par de mensajes más. Concluimos que tenemos diferencias muy profundas y que polemizar es ahondar sin sentido en ellas; él considera que mi texto es desproporcionado e irresponsable y yo pienso que su respuesta es desproporcionada. Al final, el director declinó no pedirme el retirar lo escrito, pero mantuvo —está en todo su derecho— su desacuerdo conmigo.
Al margen de este reciente choque y luego de conversarlo largamente con Héctor Campio y Julio Quijano , también editores de elperrocafe.com, convenimos en que si una de nuestras reseñas se había convertido en un agravio para alguien, era de elemental sentido común hacerse a un lado y retirarla; dos de nosotros no queríamos darle la oportunidad a nadie de decir que lo dañamos con lo que hacemos.
Finalmente, Julio Quijano hizo un razonamiento sumamente valioso; pensando en que llegue un momento en que todas las libertades de que hoy gozamos sean un delito, la red debería servir para liberarnos de esa amenaza. Así, nos ubicamos en un punto medio: modificamos el párrafo y conservamos nuestra idea sobre el filme, aunque esto quizá siga siendo insuficiente.
El hecho es que todavía hasta hoy, al realizar una búsqueda en Google, el nuestro es el segundo texto en importancia sobre el filme y la única reseña crítica destacada sobre el mismo. La película ha salido totalmente de la cartelera en el Distrito Federal. Fuimos de los pocos medios que no la ignoraron, lo cual debería ser más importante que el trato rudo que le hayamos prodigado.
Si el texto es irresponsable o no, no me corresponde juzgarlo. Joaquín Bissner pudo simplemente proceder sin notificarnos nada y actuar como agraviado. Decidió no hacerlo, qué bueno, pero en nuestro caso sienta precedente: es la primera persona que se dirige a nosostros para exigirnos modificar lo que escribimos. La palabra plagio se fue, la película sigue siendo muy mala.
¿Quiere promover su película? Mienta como Luis Mandoki
Luis Mandoki ha aprendido de Federico Arreola que el embuste puede ser capitalizable; que la gente, por solidaria o por pendeja, suele ayudar a quien parece una víctima y que en política, victimizarse lo vuelve a uno un mártir de la democracia.
El 3 de septiembre pasado, el director y el ex salinista, ex colosista, ex foxista denunciaron presiones de Televisa en contra de Warner para frenar la distribución y exhibición de un documental sobre el proceso electoral de 2006. De inmediato, como viene haciéndose costumbre, alegaron censura y abrieron una cuenta en Banamex para que la gente depositará donativos en efectivo en favor de su causa.
Ambos podrán pintarlo como quieran, pero lo cierto es que recurrieron abiertamente al engaño para publicitar su película. Al grito de ¡represión!, ¡represión!, los lopezobradoristas exhibirán a partir de este fin de semana, en mil salas de todo el país, el tráiler de su documental Fraude: México 2006, cuyo estreno está programado para el 15 de noviembre con 200 copias.
Para ser una cinta a la que las oscuras fuerzas del país intentan poner una mordaza, Fraude: México 2006 tendrá 10 veces más salas que El violín o En el hoyo, que salieron con 20 copias, 20 veces más que Mezcal y El cielo dividido (10 copias), e incluso tendrá 20 copias más que el estreno comercial de Fuera del cielo (180).
Luis Mandoki y Arreola (de quien ya no extraña nada) sientan un precedente pésimo, a fuerza de repetirse, le restan credibilidad a sus consignas y a sus acusaciones. ¿Esta es la censura que denunciaban? ¿La legitimidad de su gobierno vale las mentiras que les hemos escuchado?
Nike, por Michael Mann
Ningún aficionado de la NFL podrá dejar de reconocer que el siguiente anuncio de Nike es uno de los mejores que se hayan visto desde aquel estupendo trabajo en el que una legión de demonios enfrentaba en un juego de soccer a los mejores jugadores del planeta.
Además de ser parte de la nueva campaña que la marca ha lanzado con motivo del inicio de la temporada regular de futbol americano, su peculiaridad radica en el nombre detrás del concepto. Se trata ni más ni menos del director de cine Michael Mann (Miami Vice, Heat, Collateral), quien elaboró una suerte de plano secuencia, protagonizado por Shawn Merriman (San Diego Chargers) y Steven Jackson (St. Louis Rams). Espectacular es la palabra.
Ingmar Bergman vendía jabón
Para completar sus ingresos durante una época miserable de los estudios suecos en los años cincuenta, el recién fallecido director Ingmar Bergman hizo una serie de anuncios para el jabón Bris. Este video recoge uno de esos anónimos trabajos. Vale la pena verlos con calma y darse cuenta que hasta los genios tienen que trabajar para comer.
Para ver un breve reportaje sobre estos anuncios vayan a este enlace.
Murió Ingmar Bergman
Woody Allen, uno de los mejores directores del mundo que aún viven y filman, siempre consideró a Ingmar Bergman como un genio.
“No me inspiraban motivos precisamente nobles cuando vi mi primera película de Ingmar Bergman —cuenta Allen—. Los hechos fueron así: yo era un adolescente que vivía en Brooklyn, y corrió la voz de que iban a dar en un cine del barrio una película sueca, donde una muchacha se bañaba completamente desnuda… Yo no sabía quién era el director de la película, ni me importaba, ni tenía sensibilidad entonces para apreciar su fuerza: la ironía, las tensiones, el estilo expresionista alemán con su poética fotografía en blanco y negro y los toques eróticos sadomasoquistas. Yo salí pensando únicamente en el momento en que Harriet Andersson se quita la ropa, y aunque era mi primer contacto con un director que acabaría considerando con fervor como el mejor de todos, no lo comprendí entonces”.
De la pluma del propio Allen, un texto maravilloso que invita a ver a Bergman más que a escribir los obituarios.