Murió Ingmar Bergman
Woody Allen, uno de los mejores directores del mundo que aún viven y filman, siempre consideró a Ingmar Bergman como un genio.
“No me inspiraban motivos precisamente nobles cuando vi mi primera película de Ingmar Bergman —cuenta Allen—. Los hechos fueron así: yo era un adolescente que vivía en Brooklyn, y corrió la voz de que iban a dar en un cine del barrio una película sueca, donde una muchacha se bañaba completamente desnuda… Yo no sabía quién era el director de la película, ni me importaba, ni tenía sensibilidad entonces para apreciar su fuerza: la ironía, las tensiones, el estilo expresionista alemán con su poética fotografía en blanco y negro y los toques eróticos sadomasoquistas. Yo salí pensando únicamente en el momento en que Harriet Andersson se quita la ropa, y aunque era mi primer contacto con un director que acabaría considerando con fervor como el mejor de todos, no lo comprendí entonces”.
De la pluma del propio Allen, un texto maravilloso que invita a ver a Bergman más que a escribir los obituarios.